lunes, 21 de octubre de 2013

Cuentos cortos (2.1)

"Una noche más volvió a soñar con aquella figura. La figura de un hombre que se le acercaba por detrás y muy pegado a ella le seguía los pasos por las concurridas calles de su ciudad. Ella, como las otras noches, realizaba el rutinario recorrido desde su casa hasta la plaza donde allí cogía el metro, y una vez en el buscaba asiento entre los vagones repletos de personas sin nombre ni rostro. Sacaba el libro que nunca acertaba a comenzar y con la mirada perdida, ojeaba a los demás pasajeros hasta que sus ojos se encontraban con aquel desconocido. Una vez llegaba a su estación, viendo que aquel hombre todavía no había bajado, dejaba su libro en el asiento y se marchaba. Esa era su estrategia de siempre; ella sabía que en sus sueños las cosas podían pasar como ella deseaba, y deseaba que él la siguiera. Y como cada noche, lo hacía.


Se perdía entre la multitud, pero la figura del hombre iba tras ella, sin perderla de vista, como un depredador acecha a su presa. La mirada de él se clavaba en su pelo, en su nuca, en su espalda y bajaba a sus caderas. El puma que entre los árboles se relame dulcemente mientras piensa en abalanzarse encima del ciervo, tranquilo, sin saber que está siendo vigilado por un ser peligroso. Y así se veía él, y así quería ella que se viera." 

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