martes, 5 de noviembre de 2013

Cuentos cortos (5)

"Estaba cansada de siempre lo mismo. Otra noche era la que había pasado llorando en su cama, golpeando la almohada, pataleando sobre el colchón, empapando las sábanas con sus lágrimas hasta quedarse dormida por el agotamiento en su cabeza. Otra noche era la que había pasado hasta quedar rendida, exhausta hasta las 5 de la mañana. Cuando se levantó a las 9 apenas podía ponerse en pie. Se sentía como si un camión hubiera pasado por encima suyo, eso físicamente. Anímicamente se sentía como si el mismo conductor del camión le hubiera escupido antes y después de haberla arrollado.
Fue al baño y vio su espantoso reflejo en el espejo. Los ojos hinchados y rojos debido al llanto y a las horas de sueño que todavía le faltaba por recuperar. Las ojeras cubrían buena parte de su delgado rostro. Se daba cuenta de que había perdido mucho peso en el proceso de recuperación. Pero lo malo de ese proceso es que estaba siendo eterno y no llevaba a nada bueno.
Tras lavarse la cara volvió a la cama y se tapó hasta la cabeza. Aquel día no iría a clase -como ninguno de los anteriores- y pensó que allí dentro todo era mejor, más tranquilo. Había paz entre las calientes sábanas y los espumosos cojines. Si no se levantaba no habría problemas en su mundo, y su mundo allí dentro le gustaba."



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