jueves, 7 de noviembre de 2013

¿Dónde está el peligro?

Retomo mi escritura reflexiva, esta vez desde un punto de vista distinto más...más de universitaria (?)
En este caso hablo del peligro. Sí. Como futura criminóloga -espero- voy a tener que lidiar con situaciones de peligro o relacionado con. Pero en estos momentos voy a pasar del derecho, de lo jurídico y de la norma para referirme a este concepto, pero de forma más concreta a aquello que supone un peligro.

-¿Y por qué hablas de esto?

¿En serio? ¿Otra vez las voces? Pues hablo porque todos tenemos algo que supone un peligro para nosotros mismos y me gustaría compararlo con algo que está muy mal acogido/aceptado en la sociedad del s. XXI. Esto son las armas.

-Las armas son peligrosas, aquí y en Sevastopol.

Ya. Sí. Verás... No.
Bueno.
Sí y no. Por eso quiero explicar el peligro. ¿Me dejáis?

-...

Pues sí. Las armas. Son peligrosas. Sí y no. Como ya he dicho, todos tenemos algo peligroso para nosotros mismos y sabiendo todavía que es peligroso, que nos puede hacer daño, que podemos salir muy mal parados si seguimos con ello, lo tenemos. Lo guardamos y no lo soltamos. 

El peligro de tener un arma es que se puede usar para hacer daño. Pero, ¿y si no se usa para eso? ¿Y si no se usa y solamente la tienes? Te recuerda algo. Te la dio alguien. Nunca la has usado, nunca la vas a usar porque no quieres hacerlo, no tienes ningún motivo aparente para usarla. ¿Sería un peligro tenerla?
El peligro llega cuando se hace un uso inadecuado de objetos que pueden provocar un daño. El peligro, entonces, proviene de quienes son capaces hace hacer una acción. Nosotros.

Tenemos el concepto de arma demasiado cerrado. Demasiado concentrado en "arma = pistola" y no es así. Un arma es todo aquello que podemos emplear para hacer un mal a algo o a alguien. Lo bueno -y malo a  veces- que tiene el castellano es que tenemos palabras para todo y para nada a la vez. Podemos especificar o no si así lo deseamos. En este caso "arma" es demasiado específico en la sociedad, sin embargo, es un concepto muy general y no lo tenemos asumido.
Un arma puede ser una botella, un palo, una piedra, una cuerda, una silla, una palabra, una persona...
En nosotros mismos está la voluntad de usar todo lo que tenemos a nuestro alcance como si fuera o no un arma.
Deberíamos guardar todo aquello peligroso que tenemos, conservarlo o deshacernos de ello, tirarlo y no volver a verlo nunca más, eso es opción nuestra. Pero siempre pensando en todo lo que supone.
¿Qué tiene de malo guardar un arma que nunca vas a utilizar? ¿Qué tiene de malo guardar unos mensajes que nunca vas a leer?
No puedes deshacerte de eso sin más. Simplemente, no puedes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario