martes, 2 de junio de 2015

Marcas

Cuando alguien te marca lo notas, lo sientes. Es como ese arañazo en la espalda o ese mordisco en el cuello que haces cuando disfrutas de algo o de alguien. 
Pero esta clase de marca es más profunda que todo eso. Se adentra en ti. 
Es una sensación tan extraña, tan difícil de explicar, que se manifiesta en forma de sonrisa si te marca para bien, o en lágrima, si lo hace para mal. Y tan profunda es que al sonreír lo haces por dentro y también por fuera, y te hace brillar, brillar con luz propia porque la felicidad ilumina. Pero cuando te marcan con tristeza, ésta te enturbia el rostro y la mirada, y te sientes como si una nube estuviera encima, tapando la luz del sol.

Pero ni todas las marcas que parecen buenas son buenas, ni todas las malas, son malas. 
 Así que si marcas a alguien, que sea bien... 
con unos dientes en el cuello.



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