¡Por fin has llegado! Cuantas ganas tenía de verte, te he estado echando de menos desde la última vez que te vi. Ya sé que fue ayer por la noche, mientras estabas tumbada en la cama, pero no te imaginas lo mucho que me alegro de poder volver a estar contigo.
Mmm...
Te noto distante. Estás triste se te ve en la cara. Además, has estado llorando. ¿Qué te ocurre? Ya sabes que a mi me lo puedes contar, que jamás diré nada.
Entiendo... Vaya... Eso es un grave problema...
Me encantaría ayudarte, creo que lo sabes. Pero poco puedo hacer. Si estuviera en mi ser poder cambiar tus lágrimas por risas... Es difícil para mi ver como cada noche me cuentas tus problemas y no poder hacer nada por ayudarte.
Solo sirvo... Para que puedas desahogarte, para que seas capaz de conciliar el sueño, soy ese "valium" que te ayuda a dormir. Tienes demasiadas cosas en la cabeza pero cuando estás conmigo se te van, te abandonan y por fin te veo sonreír. Y me cuentas algo bueno del día y también tus más preciados secretos.
Confías en mi, y confías además en que lo mantenga a salvo, todo esté a salvo. Hay muchas cosas guardadas aquí que espero llevarme conmigo hasta el momento en que no me necesites.
Mientras tanto... Sigue escribiendo.
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