- "2016... lo tienes difícil"- dije.
Pues bien... te has superado.
Todavía no soy capaz de escribir sobre ti sin derramar una lágrima. Pero siento que lo necesito, necesito escribirte. Ha pasado todavía muy poco desde que te fuiste y ya "no" duele demasiado recordarte, aunque a veces continúa siendo duro.
Aún espero...
Espero que llames todos los días a casa para preguntar sobre... nada. Espero subir a tu casa, abrir la puerta, girar la cabeza hacia el sillón y verte allí sentada. Espero que hagas todavía arroz con pollo los domingos. Espero que en el pueblo te levantes la primera para hacernos tortas para desayunar. Espero todavía que me digas que te arregle la tv o que quieres ver uno de tus vídeos en el dvd. Espero que nos mandes a mi hermana y a mí que te cantemos la canción "del carro". Espero despedirme de ti besándote y llamándote "mi niña". Espero que digas una vez más "cuadrito".
Espero tantas cosas...
Lo que cambia la vida en dos días. Lo que cambia la vida en un segundo. Un simple gesto a través de una minúscula ventana me indicaba que ya no estabas aquí.
Tengo, Esperanza, en que te hayas ido con un buen recuerdo de la vida.
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