Siento una fuerte presión en el pecho que me hace despertar. Abro los ojos como puedo porque aún sigo dormida, intento mantenerme despierta, pero siento que la presión sigue ahí y que los ojos se me cierran. Pasados unos segundos, consigo despejarme y ver que todo está oscuro. He vuelto a soñar con aquella horrible noche en la que atacaron el poblado; era todo tan real, volvía a estar allí con mi madre, con mi padre y mis hermanos. Cuando echaron la puerta abajo y nos sacaron a patadas afuera estaba todo destruido: las casas y los coches incendiados, la gente gritaba, corría y lloraba. Yo también lloraba... Todos los niños vimos como aquellos hombres con metralletas y machetes mataban a nuestros padres delante de nuestros propios ojos... Para después llevarnos con ellos a un lugar lejos de allí.
Respiro hondo, como puedo, un par de veces. Soñar con todo aquello es algo normal, pero sigue dejándome si aliento: "tenía ocho años cuando ocurrió" -pienso-, "y sigo recordándolo como si fuera ayer".
Han pasado diez años desde aquella noche, y todavía no me acostumbro a dormir entre las paredes de un barracón mal construido y con goteras; me acuesto entre desconocidos y duermo con un ojo abierto por si vienen en la noche para despertarme a golpes y arrastrarme por el suelo para violarme. "Doy gracias, hace tiempo que eso ya no lo hacen conmigo" -me digo, egoísta- "han cogido a otras niñas y oigo sus gritos cada noche; gritos iguales a los míos".
Espero en silencio a calmarme y oigo como algunos hombres pasean por entre los pasillos de camas incómodamente improvisadas. Les escucho hablar del día de mañana y parece que va a ser agotador. Con suerte podré "dormir" unos minutos más: "o podría dormir para siempre" -deseo en voz muy baja; ya no me queda nada por lo que vivir y quiero que esta vida se acabe pronto...
Han pasado diez años desde aquella noche, y todavía no me acostumbro a dormir entre las paredes de un barracón mal construido y con goteras; me acuesto entre desconocidos y duermo con un ojo abierto por si vienen en la noche para despertarme a golpes y arrastrarme por el suelo para violarme. "Doy gracias, hace tiempo que eso ya no lo hacen conmigo" -me digo, egoísta- "han cogido a otras niñas y oigo sus gritos cada noche; gritos iguales a los míos".
Espero en silencio a calmarme y oigo como algunos hombres pasean por entre los pasillos de camas incómodamente improvisadas. Les escucho hablar del día de mañana y parece que va a ser agotador. Con suerte podré "dormir" unos minutos más: "o podría dormir para siempre" -deseo en voz muy baja; ya no me queda nada por lo que vivir y quiero que esta vida se acabe pronto...
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