miércoles, 3 de diciembre de 2014

Una noche cualquiera II

Siento una fuerte presión en el pecho que me hace despertar. Abro los ojos como puedo porque aún sigo dormida, intento mantenerme despierta, pero siento que la presión sigue ahí y que los ojos se me cierran. Pasados unos segundos, consigo despejarme y ver que todo está oscuro. He vuelto a soñar con aquella horrible noche en la que atacaron el poblado; era todo tan real, volvía a estar allí con mi madre, con mi padre y mis hermanos. Cuando echaron la puerta abajo y nos sacaron a patadas afuera estaba todo destruido: las casas y los coches incendiados, la gente gritaba, corría y lloraba. Yo también lloraba... Todos los niños vimos como aquellos hombres con metralletas y machetes mataban a nuestros padres delante de nuestros propios ojos... Para después llevarnos con ellos a un lugar lejos de allí.
Respiro hondo, como puedo, un par de veces. Soñar con todo aquello es algo normal, pero sigue dejándome si aliento: "tenía ocho años cuando ocurrió" -pienso-, "y sigo recordándolo como si fuera ayer". 
Han pasado diez años desde aquella noche, y todavía no me acostumbro a dormir entre las paredes de un barracón mal construido y con goteras; me acuesto entre desconocidos y duermo con un ojo abierto por si vienen en la noche para despertarme a golpes y arrastrarme por el suelo para violarme. "Doy gracias, hace tiempo que eso ya no lo hacen conmigo" -me digo, egoísta- "han cogido a otras niñas y oigo sus gritos cada noche; gritos iguales a los míos".
Espero en silencio a calmarme y oigo como algunos hombres pasean por entre los pasillos de camas incómodamente improvisadas. Les escucho hablar del día de mañana y parece que va a ser agotador. Con suerte podré "dormir" unos minutos más: "o podría dormir para siempre" -deseo en voz muy baja; ya no me queda nada por lo que vivir y quiero que esta vida se acabe pronto...

Basado en: 

Testimonio de Nia, una niña soldado de Liberia <https://www.youtube.com/watch?v=RiFey057Hlg>  

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