Tener expectativas muy altas sobre algo que desconoces es cometer un terrible error. Cuanto mayores sean, más dura, fuerte y dolorosa será la realidad. Y ya he hablado de lo jodida que es la realidad, el daño que hace y lo que se parece a caerte de una escalera -¡PAM!-, pero es lo que tenemos que vivir y a lo que tenemos que enfrentarnos día tras día.
Y es que si no tenemos el error de pensar en éstas, de soñar y, además, de hacerlo a lo grande...¿qué nos queda? ¿Qué hacemos entonces? ¿Vivir la realidad que odiamos, con los pies en la tierra y sin hacer volar la mente, sin sentir esa efímera felicidad que podría hacerse realidad y sentir el doble de alegría al ver nuestro sueño realizado?
Pues si os habéis caído de la escalera un millar de veces, habéis sentido suficiente dolor, tanto que rechazáis todo aquello que os pueda hacer ver que corréis un mínimo peligro de volver a experimentar el fracaso, la pena, el desgarro...sí
En la vida hay dos opciones para afrontar la realidad:
*Esperar lo inesperado*
ó
*No esperar nada*
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