domingo, 19 de enero de 2014

No hay motivos

Igual que el loco cree que no está loco, el cuerdo cree que siempre está cuerdo. Como el niño pequeño que hace algo mal y busca una fea mentira para justificar lo que hizo, el adulto hace lo mismo. En el momento en el que se justifica un acto, la persona se cree con el poder de repetirlo, porque es justificable.
Si se hace algo mal, se buscará un motivo que diga por qué se hizo. Y ese motivo será el escudo de las personas que lo imiten, porque habrán encontrado una respuesta para hacer lo que siempre quisieron hacer pero no pudieron porque estaba mal.

"Quien imita y además justifica, somos todos."

No hay persona en La Tierra que puede decir que nunca imitó a alguien que hiciera algo mal. Y si la hay, esa persona miente, y miente porque vio a otros hacerlo y como otros lo hacen, él también puede...ergo.
No me las doy de sincera, ni siquiera de buena persona porque en ocasiones no he sido la mejor. Sin embargo, lo acepto. Y creo que no hay mayor forma de demostrar el valor de las personas en el mundo que aceptar quienes somos. Porque lo malo no se justifica, se acepta y se vive con ello.

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